Día 350
Ni Un Paso Más
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Desde entonces comenzó Yahshua a declarar a Sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. (Mateo 16:21)
Como fue con Yahshua el Mesías, así es contigo. El Padre ha determinado el número de los días del hombre; Le ha decretado el número de sus meses y le ha puesto límites que no puede pasar (Job 14:5).
¿No se venden dos pajarillos por un cuarto de real? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. (Mateo 10:29-30)
Yahweh tiene dominio sobre cada vida. Este es un patrón inmutable. No es solo que Él ha determinado tu principio y tu fin, sino que ha orquestado todo lo intermedio. Se necesita una seria meditación espiritual para siquiera considerar, mucho menos captar, la realidad de que cada aspecto de tu vida fue preaprobado antes de que fueras creado físicamente.
Podrías declarar fácilmente tu gran aprecio por la soberanía del Padre en la vida de Yahshua, "que le era necesario ir a Jerusalén a padecer…" O, incluso tu aprecio de que ni siquiera "un pajarillo podría caer a tierra sin la voluntad del Padre." Pero, ¿hay todavía una desconexión, una negación velada de que lo mismo es cierto cuando se trata de la soberanía de Yahweh en tu propia vida?
Él te creó para un propósito distinto y cuando ese propósito se complete, estarás "terminado." Yahshua conocía tal intimidad. ¿Puedes imaginar una vida tan íntimamente conectada al Padre, que cuando Su propósito en tu vida se cumpla, declararías: "¡Consumado es [cumplido, completado]!" (Juan 19:30) Sí, Yahshua conocía tal intimidad.
Esta intimidad nació de Su meditación continua; "¡No se haga Mi voluntad! ¡No se haga Mi voluntad! No se haga Mi voluntad." Esto garantizaba que solo la voluntad de Su Padre (los pensamientos e ideas de Yahweh) tendría estatus dentro de Su mente, y solo sobre estos actuaría. "De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que Él hace, esto también hace el Hijo igualmente." (Juan 5:19) "Porque Yo no he hablado por Mi propia cuenta; el Padre que Me envió, Él Me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar." (Juan 12:49)
Y finalmente, hay una herramienta poderosa de la que Yahshua dependía con frecuencia. Se apartaba a lugares desiertos [solitarios] a orar (Lucas 5:16). Y lo que hacía allí era esperar; nunca actuaba por Sí mismo. Esperaba hasta oír la voz del Padre; y caminaba conforme el Padre hablaba, y si el Padre callaba, Él no daba ni un paso más.
El Hijo no puede hacer nada por Sí mismo. ¿Puedes tú?
En Yahweh espera en silencio, alma mía;
Porque de Él es mi esperanza y mi salvación.
Porque en Él se alegrará nuestro corazón [centro del intelecto],
Porque en Su santo Nombre hemos confiado.
Sea Tu misericordia, oh Yahweh, sobre nosotros,
Según esperamos en Ti.
(Salmo 33:20-22)
© Serie Devocional Suffer Well