Día 75
¿Es Él Tu Todo?
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Un hombre en prisión y su Creador [un diálogo de sesenta segundos]: Padre, sé que Tu Palabra enseña que Tú eres mi todo. Dice que Tú vienes primero y todas las cosas vienen después de Ti. Instila profundamente en mi alma que solo Tú eres mi paz, mi gozo, y mi poder.
Tu Palabra me dice que sin importar qué, mientras siempre Te tenga al frente de cada pensamiento, mi paz, gozo y poder nunca disminuirán. Sino que, en cambio, experimentaré el aumento de todas estas promesas. Esto es lo que quisiste decir cuando dijiste, "¡Todas las cosas ayudan a bien a los que aman al Todopoderoso!" (Romanos 8:28)
Mientras miro fijamente la foto de mi esposa e hijos que tengo en mi celda, me digo a mí mismo; "Esto significaría que si los perdiera, o fuera separado de ellos por un largo período de tiempo, aun entonces todas las cosas serían 'buenas,' y aún sería capaz de vivir en la plenitud de Tu gozo." Padre, por favor perdóname. No sé cómo hacer eso. Por favor, no me hagas aprenderlo de esa manera.
Padre, en medio de estar dividido entre Tu realidad y la ilusión que acepté como verdad por tanto tiempo, suplico por Tu gracia para poder experimentar una paz que sobrepasa todo entendimiento. Y ruego por Tu misericordia y perdón por preferir mi ilusión sobre Tu verdad.
Ahora, en un momento de sobriedad les preguntamos a aquellos de ustedes, que quizás se hayan confinado en la prisión de sus propias mentes, "¿Qué tienen miedo de perder? ¿Es Él su todo?" Sabrían que lo es si tuvieran la paz, el gozo, y el poder para demostrarlo. Son los frutos de la obediencia a Su Palabra, amado.
Por nada estén afanosos, sino sean conocidas sus peticiones delante del Todopoderoso en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz del Poderoso, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones (mentes) y sus almas por medio de Yahshua el Mesías. (Filipenses 4:6-7)
© Serie Devocional Suffer Well