Día 305
Ed Beged
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Todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras obras de justicia como trapo de inmundicia; y caemos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevan como viento. (Isaías 64:6) Nuestras obras de justicia son como… ed beged, en hebreo pronunciado "aid beh-gued". Nunca lo olvides; lo mejor que puedes ofrecer no es más que un trapo asquerosamente sucio. Todos nosotros somos como uno que se ha vuelto inmundo, la perspectiva hebraica retratando algo repugnante, contaminado, profanado, o completamente contaminado.
Porque yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. (Romanos 7:18-20)
¡Nada bueno mora en ti! Sin Él, todo lo que hay en ti es asquerosamente sucio, repugnante, contaminado, profanado, o completamente contaminado; es el pecado que vive en ti. ¿Por qué es tan importante recordar esto? Porque solo Él salva a los que no tienen salvación. ¡El Mesías lo es todo!
Mas el Poderoso muestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros. (Romanos 5:8) Él elige a los repugnantes para convertirlos en hijos e hijas. Nada de lo que hiciste, o dejaste de hacer, merecía tal gracia. Todo lo que hiciste, o dejaste de hacer, merecía Su ira.
Y así condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la Ley se cumpliera plenamente en nosotros, que no vivimos conforme a la carne sino conforme al Espíritu. (Romanos 8:3-4) Ah sí, aquellos que viven conforme al Espíritu. Y para que quede claro, el Espíritu es el don redentor gratuito; nunca fue tu elección recibirlo. Fuiste secuestrado por el pecado y Él pagó el rescate sin que tú lo pidieras jamás.
Y de alguna manera, después de esta redención, tendemos a perder de vista de quién fue la obra. Sí, fuiste hecho nuevo en la transformación, pero ya no eres tú sino el Mesías en ti quien vive (Gálatas 2:20). No pierdas esa perspectiva y comiences a comportarte como si tuvieras algo suficientemente bueno que ofrecer para merecerlo. Oh sí, eres digno, pero no por ti mismo. Es solo el Espíritu en ti lo que hace justo cualquier cosa en ti.
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu del Poderoso mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu del Mesías, no es de Él. Pero si el Mesías está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Yahshua mora en vosotros, el que levantó de los muertos al Mesías vivificará también vuestros cuerpos mortales por Su Espíritu que mora en vosotros. (Romanos 8:9-11)
¡Precisamente! Su Espíritu en ti da vida a causa de Su justicia, no de la tuya. Cualquier cosa que resucites de tu "yo" siempre será repugnante, contaminada, profanada, o completamente contaminada. Él crecerá, pero primero tú debes menguar por completo (Juan 3:30).
© Serie Devocional Suffer Well