Día 300
Cosas No Dichas (Cuatro)
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Sabiduría individual (perspicacia, revelación) para ti individualmente: A la intemperie clama la sabiduría, alza su voz en la plaza pública; sobre el muro grita, en la entrada de la ciudad pronuncia su discurso: "¿Hasta cuándo, simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán el conocimiento? Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu [la mente del Mesías] sobre vosotros, y os haré saber mis palabras." (Proverbios 1:20-23)
Aquí está el siguiente paso en el patrón para recibir la revelación de tu llamado. Debes recibir y aplicar sabiduría. La sabiduría se aprende, se gana y se discierne.
La sabiduría se aprende de la palabra misma. "Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de Mi boca." (Proverbios 4:5) Aplica la palabra desde Génesis hasta Apocalipsis directamente a todas las circunstancias. Busca constantemente la mente y los caminos del Creador mismo.
La sabiduría se gana a través de un estilo de vida obediente. "Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos." (Efesios 5:15-16) Salomón mostró su amor por Yahweh caminando conforme a las instrucciones que le dio su padre David (1 Reyes 3:3). La obediencia en lo natural conduce a lo sobrenatural. La obediencia, primero, en las cuestiones elementales abre la puerta a los asuntos de mayor peso de Su propósito, y luego a un conocimiento interior de Su plan para tu vida. Ese conocimiento interior se convierte en la brújula para todo lo que emprendas.
Mira la belleza del patrón en 1 Corintios 2: 1. Primero las cuestiones elementales: "Así también yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría, para anunciaros el testimonio del Poderoso. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Yahshua el Mesías, y a Éste empalado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe NO ESTUVIESE FUNDADA EN LA SABIDURÍA HUMANA, sino en el poder del Todopoderoso." (1 Corintios 2:1-5) 2. Luego los asuntos de mayor peso: "Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría del Poderoso en misterio, la sabiduría oculta, la cual el Todopoderoso predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían empalado al Amo de gloria. Antes bien, como está escrito: 'Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que el Todopoderoso ha preparado para los que LE AMAN' [Si me amáis, guardad Mis mandamientos.—Juan 14:15] —estas cosas Yahweh nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo del Poderoso." (1 Corintios 2:6-10) 3. Y finalmente un conocimiento interior: "Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas del Poderoso, sino el Espíritu del Poderoso. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene del Todopoderoso, para que sepamos ENTENDER LO QUE EL TODOPODEROSO NOS HA CONCEDIDO. Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu del Todopoderoso, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie, porque ¿quién conoció la mente de Yahweh? ¿Quién le instruirá? MAS NOSOTROS TENEMOS LA MENTE DEL MESÍAS." (1 Corintios 2:11-16)
El principio de la sabiduría es este: Adquiere sabiduría. Aunque te cueste todo lo que tienes, adquiere inteligencia. (Proverbios 4:7) Aprende la palabra del Altísimo; rechaza la sabiduría humana; ama a Yahweh y obedece Sus mandamientos, entiende lo que el Todopoderoso te ha concedido gratuitamente; y revístete de la mente del Mesías. Entonces podrás discernir la voz de tu Creador.
La sabiduría se discierne para tiempos y razones específicas. "Da, pues, a tu siervo [Salomón] corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?" (1 Reyes 3:9) La sabiduría es única para cada persona y cada situación; y entender sus motivos es otro principio clave. "Todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomón, para oír la sabiduría que el Todopoderoso había puesto en su corazón (mente)." (2 Crónicas 9:23) Lee sobre el sabio discernimiento de Salomón cuando ordena partir al niño en dos en 1 Reyes 3:16-28. A ti también se te da esa sabiduría en todas las circunstancias si estás dispuesto a aprender, ganar y discernir.
La sabiduría niega todo deseo personal y prefiere el bien mayor de otro. La sabiduría muere en un madero siendo completamente inocente y perdona a quienes la asesinan. El clamor del corazón de la sabiduría se refleja tan bien en las palabras de Alfred, Lord Tennyson en La Carga de la Brigada Ligera, 25 de octubre de 1854:
No era de ellos responder,
No era de ellos preguntar el porqué,
Era de ellos actuar y morir,
Al valle de la Muerte
Cabalgaron los seiscientos.
© Serie Devocional Suffer Well