Día 255
Lazos Viejos
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Hay un tiempo especial para todo. Hay un tiempo para todo lo que sucede bajo el Cielo. Hay tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado. Hay tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar. Hay tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar. Hay tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar. Hay tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar. Hay tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar. Hay tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. (Eclesiastés 3:1-8)
Y hay un tiempo para cortar malas relaciones. Las razones pueden ser complejas, pero al final el patrón es simple. Como el carbón para las brasas, y la leña para el fuego, así es el hombre rencilloso para encender contienda. (Proverbios 26:21) Los amigos verdaderos son escasos; los conocidos casuales son muchos. El corte será más necesario con estos últimos.
¿Qué podría justificar una separación? Algunas personas tienen un espíritu antagónico y la energía que te quitan daña tu alma. Podrías pensar que es señal de amor incondicional y humildad trabajar en una relación tensa. Y en un sentido lo es. Sin embargo, la sabiduría te dirá cuándo has hecho suficiente.
"Y se produjo tal disensión entre ellos, que se separaron el uno del otro." (Hechos 15:39) Como Shaul y Bernabé, algunas relaciones es mejor terminarlas por una temporada, y ciertas asociaciones es mejor terminarlas permanentemente. Está bien tener un hermano o hermana con quien prefieras separar caminos. No todas las relaciones hacen avanzar el Reino.
En el futuro, un cambio de circunstancias podría permitir espacio para la reconciliación, pero no hay garantía de que deba o vaya a suceder. Algunas personas cambian; otras no.
En verdad, tu primera obligación es aquello que llena tu alma, y esa es tu necesidad de la compañía de un Creador amoroso. Esta relación nutre y sostiene el amor propio y te da acceso al Poder sobrenatural. El amor propio es el amor del nuevo hombre interior (Adán #2; el Mesías en ti), a través de la negación del hombre viejo (Adán #1, la voluntad del "yo" que debe ser crucificada). El resultado: ¡llegarás a ser todo lo que Yahweh te creó para ser!
Su poder sobrenatural nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la reverencia santa, mediante el conocimiento de Aquel que nos llamó por gloria y virtud, por medio de las cuales nos han sido dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas seamos participantes de la naturaleza santa, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. (2 Pedro 1:3-4)
¡Una persona sabia guarda su vida (todo el plano de pensamiento consciente)! Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos los hombres (Romanos 12:18), y si no, sigan adelante. El sabio teme y se aparta del mal, mas el necio se muestra arrogante y confiado en sí mismo [Adán #1]. (Proverbios 14:16)
Las relaciones falsas o infructuosas, aquellas que pretenden funcionar pero en realidad son destructivas, no agradan al Padre. La fe verdadera permite que se rompan lazos viejos. La fe verdadera sabe que el hombre es limitado en lo que puede hacer por su prójimo. Y no es tan arrogante como para no estar dispuesta a dejarle el resto a Yahweh.
Hay tiempo de guardar y tiempo de desechar. Hay un tiempo para todo lo que sucede bajo el Cielo.
© Serie Devocional Suffer Well