Día 243
¿Solo de Pan?
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No, hijo Mío, "no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca del Poderoso." (Mateo 4:4)
Para aquellos que han sido podados en gran tribulación, el significado de tal declaración toma un nuevo sentido. Cuando eres derramado como una ofrenda de bebida, cuando tu propia fuerza ya no bastará, debes más bien aferrarte a la Palabra de vida, para que puedas regocijarte en el día del Mesías (Filipenses 2:16-17).
¿Solo de pan? ¿Provisión temporal que satisface cada una de tus necesidades? Esta fuerza de la que has llegado a depender, este llamado "pan", te tiene colgando de un hilo. Aferrarte a esta falsa seguridad, tal como un niño se aferra a su mantita en busca de protección y familiaridad, te impedirá recibir jamás tu herencia completa. Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo. (Gálatas 4:1)
Cuando te enfrentas a pruebas, si habitualmente manejas la contienda con tu propio poder, sabiduría y percepción, es imperativo que exponga tu verdadera pobreza. Te mando que no te apoyes en tu propio entendimiento (Proverbios 3:5-6), porque inevitablemente lleva a decisiones que dependen de tu propia fuerza, y esto nunca funcionará. Yo seré tu confianza, y guardaré tu pie de ser atrapado (Proverbios 3:26).
Si deseara que dependieras de ti mismo, ¿entonces por qué sacrifiqué a Mi Hijo? Y la verdad es que Mi Espíritu en ti ya te ha testificado esto. Sin embargo, lo ignoras con tu sacrificio, el cual a menudo parece "luchar por lograrlo por ti mismo". ¡Deseo obediencia, no sacrificio! (1 Samuel 15:22)
Cuando recibas la revelación de que "el pan solo" no preservará la vida, y muy a menudo debo quitarte tu pan para que abraces esta revelación, todo lo que queda es Mi provisión. Entonces Mi Palabra se convierte en tu única fuente de alimento. Mis patrones no pueden cambiarse. Mi Palabra viene antes que cualquier cosa; he magnificado Mi Palabra incluso sobre Mi Nombre (Salmo 138:2). Considéralo como el oxígeno; aunque todavía puedes respirar con "solo pan", la vida verdadera viene del "aliento" de Mi Palabra.
Debe haber un cruce. Verás, amado, hay una diferencia entre el que pasa una hora conmigo diariamente, por sacrificio, y el que se comunica conmigo perpetuamente por amor y adoración. Sí, como el bebé con leche, la obediencia se enseña primero, para que después pueda surgir el amor verdadero. Si necesitas volver a la leche, hazlo. Aun así, tu esfuerzo será bendecido. Recuerda, ¡deseo obediencia (pensamientos ligados a la reverencia) sobre sacrificio (pensamientos ligados a cargas)!
Solo después de que abraces esta revelación podrás ayudar a otros a recibir lo que está destinado para ellos. Así que, considera Mis palabras, las verdaderas delicias de la vida, delicias eternas. Entonces ven conmigo, amado Mío, y come de todo lo que tengo para ti (Cantar de los Cantares 2:10).
© Serie Devocional Suffer Well