Día 232

Arrepiéntete y Cree; Arrepiéntete y Regocíjate

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"...Pero nosotros tenemos la mente del Mesías." (1 Corintios 2:16)

¿Qué te imaginas cuando piensas en Jericó? Ves a un montón de israylitas radicales marchando alrededor de las murallas, y quizás incluso los escuchas gritar mientras las murallas se derrumban después del séptimo día.

Ahora quiero que te imagines las murallas de tu mente derrumbándose. Sí, hijo Mío; todo está en tu cabeza. El pecado nace en la mente (el corazón) antes de manifestarse en la carne. Cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. (Santiago 1:14-15)

Si continúas dando lugar al pecado, Yahweh te "entregará a la inmundicia, en las concupiscencias de su corazón [mente]." (Romanos 1:24) y te "entregará a una mente [corazón] reprobada, para hacer cosas que no convienen (Romanos 1:28)." Antes de que esto suceda, debes permitir que las fortalezas de tu mente, las murallas que te mantienen atado, sean derribadas. Si no, es como si "conocieras al Todopoderoso, pero no lo glorificaras como al Todopoderoso, ni le dieras gracias, sino que te desvanecieras en tus razonamientos, y tu necio corazón [mente] fuera entenebrecido (Romanos 1:21)."

Debes ser transformado mediante la renovación de tu mente [corazón] (Romanos 12:2). ¿Cómo puedes hacer esto? Aquí hay tres pasos prácticos: 1. Reconoce que no crees ni obedeces todo lo que digo. Arrepiéntete y pide sanidad. 2. Lleva cautivo cada pensamiento, y pregúntate: "¿Refleja este pensamiento total confianza en Yahweh?" 3. Reconoce que la batalla es espiritual y que lo físico es simplemente una manifestación de los pensamientos.

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Yahweh para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento del Todopoderoso, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia al Mesías, y estando prestos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta. (2 Corintios 10:3-6)

Las armas para derribar las murallas de tu mente son poderosas en Yahweh. ¡Simplemente debes creerlo! Cuando tus pensamientos son llevados cautivos a la obediencia al Mesías, "el gozo será tu fortaleza (Nehemías 8:10)." Sí, así es; cuando necesites fortaleza, regocíjate en Él.

Lleva cautivo cada pensamiento. Filtra cada actividad en tu mente a través de la vida y resurrección de Yahshua. Su vida es una muestra del poder de Yahweh. Y el acceso a ese poder llegará en cada situación mientras medites en Su resurrección (renovación completa de la mente mediante el desprendimiento total del "yo").

Las murallas de Jericó (la voz carnal interior) deben caer. ¡Créelo! Este es el patrón; no puede ser de otra manera. Basta decir; Su yugo [trabajo mental] es fácil y Su carga [pensamiento correcto para el caído] es ligera (Mateo 11:30). Tu único problema es la incredulidad. ¡Arrepiéntete y regresa! ¡Arrepiéntete y vive! ¡Arrepiéntete y cree! ¡Arrepiéntete y regocíjate!

© Serie Devocional Suffer Well