Día 22
Hilos del Corazón
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Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que el Todopoderoso unió, que no lo separe el hombre. (Mateo 19:6)
Imagina, hijo Mío, si Yo me comportara contigo como ustedes se comportan el uno con el otro. Una vez convenciste a muchas almas de que Yo los había unido soberanamente, de que Yo había ordenado su unión. Y ahora buscas a cualquiera que esté de acuerdo con tu separación. Te digo la verdad; aunque crees que tus intenciones están justificadas ante Mí, Yo no apruebo tus deseos.
Cuando fallas y Me decepcionas, cuando no vives a la altura de lo que espero de ti, ¿debo apartarme de ti y retener Mi amor? ¿Debe también Mi Hijo retener Su afecto? ¿No te he enseñado que fue la maldad de tu propio corazón la que mató a Mi Hijo? ¿No estás siendo como el siervo malvado que exigió que le pagaran una deuda trivial, después de que le fuera perdonada una fortuna en deuda (Mateo 18:23-35)? ¡Detente y arrepiéntete!
Declaro que no eres inocente en los asuntos que afligen tu relación. Mi amor es un fuego consumidor. Penetrará y ablandará hasta el corazón más violento y frío como la piedra.
Por tanto, no toleraré tu mal uso de Mis palabras, diciendo que "amas," mientras tu intención es satisfacer tu "yo," incluso si eso daña a aquel con quien has sido unido. ¡El amor no daña (1 Corintios 13:7)! Clamas por el amor que crees merecer mientras fallas en amar a quien no lo merece. ¡Esto no es amor; el amor nunca deja de ser (1 Corintios 13:8)!
Ve a tu lugar quieto y háblame. Reconoce delante de Mí que sabes que Yo solo te digo la verdad, luego escucha. Es solo tu orgullo el que está herido. No puedo bendecir la falta de humildad. Lágrimas de arrepentimiento es lo que deseo; requiero verdadero arrepentimiento, un corazón quebrantado y contrito [centro del intelecto, mente] (Salmos 51:17).
Ven, y te llenaré con Mi amor, un amor que no puede ocultarse ni negarse a aquel que te di. Es en este intercambio que entonces no tendrás más opción que amar a quien ahora te hiere, a quien te di para toda la vida, hueso de tu hueso y carne de tu carne (Génesis 2:23-24).
© Serie Devocional Suffer Well