Día 201
Carga Mental 1
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"Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre [gentileza], considerándote a ti mismo [tus propias faltas], no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de [Yahweh] por el Mesías. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no en otro. Que cada uno lleve su propia carga." (Gálatas 6:1-5)
Por supuesto, el fruto de la obediencia a tu llamado individual tiene implicaciones personales, y a veces incluso privadas. Sin embargo, muchos todavía no logran entender cómo medir el fruto. Esto es porque llevar fruto nunca dependió, ni se midió, por cómo otros pudieran reaccionar a tu obediencia. ¡Esta es una distinción crucial de comprender! De hecho, llevar fruto a menudo es contrario a las opiniones de los demás.
Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. (Santiago 4:17) En esencia, rara vez importa lo que otros piensen o cómo respondan. Por lo tanto, si evalúas tu fruto por la reacción de otros a tu obediencia, has descuidado este plano bíblico.
Considera a Yahshua, por ejemplo; Sus discípulos negaron Su llamado a obedecer Su crucifixión "personal" (la muerte del yo), y así lo harían contigo. ¡Y sin embargo, qué magnífico fruto produjo Su obediencia, a pesar de la oposición! ¿Es entonces demasiado difícil para ti comprender que nadie te apoyará en la tuya (obediencia hasta la muerte del yo)?
Mientras cumples tus obligaciones con el Padre Todopoderoso, harías bien en buscar tus recompensas por dentro (equilibrio mental, balance, paz y gozo), y no desde afuera (afirmación física y verbal de otras personas o cosas).
¿Por qué de nuevo esto es tan crucial? Porque, si eres verdaderamente un "mensajero" de Yahweh, entonces, como el Mesías, una gran porción de tu trabajo de obediencia será corregir los errores de aquellos a quienes llamas hermanos y hermanas. En este trabajo asignado, se necesita gran humildad y mansedumbre.
Ahora, aquí hay un aviso y una advertencia. El aviso se encuentra en la superficie en Gálatas 6; "Que cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no en otro." Pero, para encontrar la advertencia, debemos ir más profundo.
Si tus exhortaciones y correcciones hacia otros suenan así, "¡Cómo te atreves!" en lugar de, "Te amo; y sin importar qué, nunca te abandonaría," entonces no estás completamente preparado para el trabajo de un mensajero. Todavía hay trabajo interno por hacer, antes de que puedas ofrecer corrección con el poder de un león y con la mansedumbre de un cordero.
El mensajero de Yahweh es aquel que ha sido cernido, purgado, arrancado, podado, y francamente, pisoteado por el mismo Yahweh, tal como Él prometió hacer, e hizo, con Su único Hijo unigénito. No hay propia justicia entre estos, los mensajeros. Su trabajo es reverente y su recompensa es muy personal. Es privada; es singular; y es muy a menudo invisible para otros.
Recuerda el patrón del mensajero, amado. No puede ser forzado, solo ganado.
© Serie Devocional Suffer Well