Día 15

Si Tan Solo Tu Manto

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Padre, Tú me diste una medida de fe (Romanos 12:3), y la directiva de crecer en la gracia y el conocimiento de Tu Hijo (2 Pedro 3:18). Tu Hijo prometió que no solo sería el autor de mi fe, sino también su perfeccionador [consumador] (Hebreos 12:2).

Padre Celestial, te he buscado sin cesar, muchas veces con lágrimas. Sin embargo, he permanecido encerrado en la prisión de mi mente. Hoy, de nuevo entrego todo lo que me ha paralizado mentalmente, y humildemente pido al perfeccionador que rediseñe mi forma de pensar. Yahshua, presento mi vida como sacrificio vivo; transforma mi mente (Romanos 12:1-2), para que pueda ver y no solo oírte (Job 42:5). Transforma mi entendimiento carnal en percepción espiritual.

¿Por qué me he aferrado a estos pensamientos que me mantienen atado? He intentado entregar estas cosas en el pasado, y sin embargo permanecen. ¿Se ha convertido la prisión de mi mente realmente en un lugar seguro para mí, como la manta favorita de un niño, que encarna la fragancia, la textura, el consuelo y la seguridad de lo familiar? ¿Me he vuelto cómodo en mi prisión, temeroso de salir?

Con fe en que poseer Tu mente sana es mi destino, de nuevo Te doy permiso para tomar esta manta de temor y reemplazarla con un toque del borde de Tu manto (Mateo 9:20), el manto de alabanza (Isaías 61:3). Quita mis falsos consuelos y salva a este hijo que está congelado en el tiempo, atascado buscando seguridad en su manta favorita. No volveré allí jamás.

Yahshua, declaro que, desde este día en adelante, mi mente es renovada, y mi única seguridad será el borde de Tu manto. Y Abba, si trato de aferrar la vieja manta contra mi pecho, arráncala de mí.

"Yo sé que Tú puedes hacerlo todo,
Y que ningún propósito Tuyo puede serte estorbado.
Preguntaste: '¿Quién es este que oculta consejo sin conocimiento?'
Por tanto, he declarado lo que no entendía,
Cosas demasiado maravillosas para mí, que no conocía.
Escucha, por favor, y déjame hablar;
Tú dijiste: 'Yo te preguntaré, y tú Me responderás.'
De oídas te había oído,
Pero ahora mis ojos Te ven.
Por tanto me aborrezco a mí mismo,
Y me arrepiento en polvo y ceniza." (Job 42:2-6)

En el pasado, he declarado lo que no entendía, cosas demasiado maravillosas para que yo las conociera. Pero hoy mi fe es perfeccionada; siento Su manto.

© Serie Devocional Suffer Well