Día 138
Clamo por los Pequeños
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La voz dijo: "¡Clama!" Y él dijo: "¿Qué he de clamar?" Todos los hombres son como hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca y la flor se marchita, porque el aliento de Yahweh sopla sobre ellas. Ciertamente la gente es como hierba. La hierba se seca y la flor se marchita, mas la palabra del Poderoso permanece para siempre. (Isaías 40:6-8)
Tu Palabra permanecerá para siempre, Padre. Sí, Tú me has dicho, "Los que esperan en Mí tendrán nuevas fuerzas. Levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." (Isaías 40:31)
Escucho Tu susurro, Abba; Tú dices, "Guiaré a los ciegos por camino que no sabían, los haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos allanaré las tinieblas y las cosas torcidas enderezaré. Estas cosas les haré, y no los desampararé." (Isaías 42:16) Mi alma se aferra a estas palabras, estas palabras de vida, estas palabras de redención.
Yo también soy padre. Necesito Tu expiación para poder volver a mis pequeños. Así como te necesito a Ti, ellos me necesitan a mí. Así como Tú me enseñas a necesitar solo a Ti, yo también les enseñaré que solo necesitan a Ti. Tantas cosas necesitas enseñarle a mi alma. Tantas cosas necesito enseñarle a la de ellos.
Mientras finalmente vengo a Ti de una manera verdaderamente auténtica, una manera como nunca antes, llévame de vuelta a ellos para mostrarles cómo también ser auténticos delante de Ti. Sé que Tú sabes lo que significa ser un Padre que da el único tipo de amor posible, el amor que nunca falla. ¿Cómo sabrán los pequeños cómo se ve eso a menos que su padre se lo enseñe? Porque Tu amor nunca falla, sé que me permitirás enseñar a mis hijos cómo se ve eso. En eso descanso.
© Serie Devocional Suffer Well